JAMONES Y EMBUTIDOS IBÉRICOS DE BELLOTA

Amanece en el Valle de Amblés allá en SIERRA DE GREDOS, corazón pétreo de España, como la definió Unamuno. Las primeras luces iluminan la cumbre nevada de La Serrota, mientras abajo en el valle, MUÑANA, protagonista de ésta historia, se despereza. Son las primeras horas del día y todo es actividad. Huele a pan recién horneado, a leña humeante y a embutido recién frito, mientras el aire serrano trae aromas de tomillo, romero y jaral. Entre las encinas de la Dehesa de Villagarcia que rodea el pueblo, se adivinan vagamente las formas de la vaca avileña pastando en los prados frescos y húmedos  del rocío mañanero, mientras se escucha el tintineo de sus esquilas y los cochinos ibéricos gruñen felices en libertad por la abundancia de bellotas en ésta “”otoñada”” lluviosa y fría como hace años no soportaban. En el cielo, el rabilargo y el pechiazul revolotean alegres dando la bienvenida con sus trinos al nuevo día. En este entorno idílico, hábitat natural de nuestro protagonista el cerdo ibérico, una familia, los Herraez-Sánchez, en su fábrica de CARHESAN, con el cariño y la vocación heredada de sus mayores, se convierten en “” escultores “de estas piezas tan bellas, los JAMONES IBERICOS DE BELLOTA, alargados y estilizados, perfilados con su tradicional corte en V, que al partirlos presentan un color rosado o rojo púrpura, brillante y de sabor delicado, dulce o poco salado, que en el silencio y la penumbra de sus bodegas y con la paciencia necesaria para que el tiempo determine su curación, homenajean a su entorno con su marca estrella SIERRA DE GREDOS, verdadera golosina para los sentidos.