LUIS CAÑAS

Esfuerzo, tesón, pasión por las cosas bien hechas y una filosofía clara orientada al viñedo. Cuatro son las generaciones que han escrito la historia de la “Familia Luis Cañas”.

Hoy en día es considerada una de las bodegas más sobresalientes, basa su éxito en el exhaustivo control y trabajo en las viñas, y la meticulosidad para la selección de las uvas en el mismo viñedo antes de llegar a la Bodega.

Desde hace más de un siglo, la familia se dedicaba a la elaboración y venta de los tradicionales vinos jóvenes elaborados por el método de maceración carbónica (racimos enteros). Éstos se elaboraban en la Cueva de los Curas, antigua bodega escavada en la tierra y que aún hoy en día forma parte del paisaje de la zona.

Antiguamente, los vinos eran transportados por Carlos Cañas, padre de Luis Cañas (fundador de la bodega, ahora con 87 años), en carros tirados por mulos atravesando la Sierra Cantabria y los Montes de Vitoria hasta zonas limítrofes con Bilbao y San Sebastián, a más de 100 kilómetros de Villabuena.

Es en 1.970 cuando Luis Cañas sale al mercado comercializando vinos embotellados de cosechero los cuales hasta ese momento eran vendidos a granel. Ese mismo año y no lejos de la Cueva de los Curas, se creó la bodega que lleva el su nombre hasta hoy.

En 1989 se marca un nuevo hito en el devenir de la bodega, al tomar las riendas de la misma Juan Luis Cañas, hijo de Luis Cañas. La personalidad de Juan Luis, uno de los bodegueros más inquietos e innovadores del país, la experiencia y buen hacer del equipo de la bodega han hecho posible que sus vinos hayan sido reconocidos mundialmente con los más prestigiosos premios.

VINOS

  • Blanco Barrica.- En boca es denso y untuoso sin aristas y con buen equilibrio entre acidez y grado. En retrogusto notas de fruta madura y recuerdos minerales.
  • Crianza.- En boca es envolvente y denso con tanino potente pero redondo. En retrogusto vuelven a aparecer recuerdos de fruta y la acidez que refresca el conjunto del vino.
  • Reserva.- En boca es graso, redondo, untuoso y bien estructurado, tanino jugoso. En retroolfacción aparecen matices especiados y notas de fruta negra madura.
  • Gran Reserva.- En boca es potente, con nervio y bien estructurado, expresión de los vinos de grandes añadas.
  • Selección Familia.- En boca es amplio, con mucho volumen, un paso sostenido y sin aristas. Final contundente y sabroso donde aparecen notas de regaliz y chocolate amargo.
  • Hiru 3 Racimos.- En boca es concentrado, graso en el centro, equilibrado, goloso, con tanino fino. Muy largo, expresivo, dejando marcado claramente el carácter de la tierra.